Las bolsas del Viejo Continente vivieron una jornada de avances moderados, en la que los resultados empresariales volvieron a marcar la pauta. El STOXX 600, referencia europea, sumó un 0,2 % hasta los 573 puntos, encadenando su tercera sesión al alza. La mejora vino principalmente del sector energético, que subió alrededor de un 2,5 % impulsado por la escalada del precio del crudo tras nuevas sanciones occidentales sobre el petróleo ruso.
En el frente corporativo, varias compañías europeas sorprendieron positivamente. Nokia se disparó más de un 9 % tras presentar beneficios del tercer trimestre muy por encima de lo previsto. En el sector del lujo, Kering subió más de un 8 % gracias a unas ventas mejores de lo esperado, mientras que Rentokil Initial avanzó un 10 % tras comunicar un crecimiento orgánico del 3,4 % en ingresos. En contraste, algunas empresas decepcionaron: Dassault Systèmes cayó con fuerza al recortar sus previsiones anuales, y Sodexo retrocedió más de un 7 % por una guía más débil para 2026.
El ánimo del mercado sigue marcado por los factores geopolíticos. Washington estudia imponer nuevas restricciones a la exportación de software hacia China en respuesta a las limitaciones del país asiático sobre las tierras raras. Este pulso comercial mantiene a los inversores alerta y ha pesado especialmente sobre el sector tecnológico, que terminó el día en negativo.
Por países, la tendencia fue mixta. Francia e Italia lograron modestos avances, pero Alemania y España no lograron sumarse a la subida. El DAX y el IBEX 35 cedieron alrededor de un 0,3 % y un 0,2 % respectivamente, reflejando que la recuperación no es uniforme y que el sentimiento sigue siendo frágil.
Los inversores miran ahora a los próximos resultados trimestrales y a las previsiones de las grandes economías europeas. Los sectores de energía, lujo y defensa parecen los mejor posicionados para mantener el impulso, mientras que tecnología, ocio y viajes continúan bajo presión ante la desaceleración económica global y la volatilidad geopolítica.
En definitiva, el mercado europeo muestra señales de resistencia, pero también de cautela. Los resultados sólidos ofrecen un respiro, aunque la incertidumbre global invita a moverse con prudencia. Los próximos días serán clave para confirmar si este rebote puede consolidarse o si se trata solo de una pausa antes de nuevas turbulencias.

